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LAS VÍBORAS PIRAÑAS

EL ÚLTIMO CRISTERO

CAPÍTULO CUATRO

LA MESETA DE LAS VÍBORAS PIRAÑAS

JOHN WAYNE WITH A BOTTLE OF WHISKEY - JOHN WAYNE CON BOTELLA DE LICORToda la noche estuvieron Sóstenes y Cleofas hablando, bebiendo, y medio comiendo. Ya estaba saliendo el sol cuando se puso Sóstenes de pie.

Ya sé cómo me quero morir, Coronel Barraza: llévame a la Meseta de las Víboras Pirañas.

Aún con su peso, Cleofas se levantó de la silla de un salto. —¿Qué? ¡Tá usté loco, General! Yo no puedo hacer eso. No puede usté tener otra muerte más espantosa y lenta que’sa, oiga. Usté sabe. Allí es onde los Federales y los Cristeros llevaban a morirse los prisioneros culpables de crímenes sanguinarios. Las víboras lo van a atarantar primero con el veneno, y luego se lo van a ir comiendo poco a poco. Tá usté loco, General Cuervo. Yo no lo puedo llevar allí.

CHARLES BRONSON A COLORPos me vas a tener que llevar, Coronel Barraza. Ese’s mi última voluntá. Y es además la última órden que te doy como General de la gente que defendió los derechos de Dios.

Pero…General. Es que’s’es la pior muerte de todas, oiga. Lo que pasa es que usté’stá borracho. Se le subió el mezcal y ya no sabe lo que quere.

Se calló Cleofas porque sabía que era inútil discutir con Sóstenes. La fama más conocida del General era la de nunca cambiar de opinión en cuestiones personales.

¡Traigan el jeep!—ordenó Cleofas—, ¡yo mesmo voy a llevar al General a La Meseta De Las Víboras Pirañas!

old-belize-plantation-knife-machete--[2]-1128-pDéjame llevarme mi machete, Cleofas. Lo puedo necesitar, oyes.

¡Tráiganle su machete al General!—ordenó Cleofas—, ¡se quere morir descabezando reptiles!

Mientras traían el machete, Sóstenes se acercó a Plácido. Le dio un abrazo y le dijo algo a la oreja.

Se puso Cleofas trás el volante. Sóstenes se sentó a su lado con el machete atravesado encima de las piernas. Notó el capitán que Cleofas no llevaba armas. —¡Su pistola, Coronel!—le recordó—. ¡Déjeme se la traigo!

¡No se moleste, Capitán! ¡La dejé a propósito, pa’ que los jóvenes como usté aprendan a conocer a los hombres como el General Cuervo y como yo!

¡Pero, por vida suya, Mi Coronel!—insistió un soldado ya entrado en edad—, el General Cuervo con su machete es capaz de volale los cuernos y la cola al mismo Diablo, ll’usté no trai ni una navaja de resurar, oiga.

Confor34 Yecora RegionJEEP EN TERRENO DIFÍCILSe puso en marcha el vehículo y se fue perdiendo entre los pinares. Después de cinco horas a vuelta de rueda, mil remembranzas, dos docenas de canciones a dúo, y dos litros más de mezcal, llegaron a la meseta. Ganó velocidad el jeep en la única superficie plana que había en toda la sierra. Apenas se distinguía el camino que casi nadie había usado desde que se agotó la veta de oro de La Mina De Las Víboras. De eso ya hacía casi cincuenta años. Desde entonces los únicos en pasar por ahí habían sido los sentenciados a muerte y sus escoltas durante La snake_pile_2crop by Tracy LangkildeGuerra De Los Cristeros. Pero también de eso hacía ya muchos años. La población de reptiles había aumentado considerablemente desde entonces. Corrían las víboras por todas partes, y conforme avanzaba el jeep, aparecían más y más. Varias de ellas, enfurecidas por la intrusión a su reino, atacaban a mordidas las llantas del vehículo. A ambos lados del camino había esqueletos humanos y de animales. Las calaveras eran nidos llenos de víboras recién nacidas. Para cuando llegaron al pino gigantesco donde Sóstenes le pidió a Cleofas que se detuviera, la meseta entera era ya un mar de serpientes que se retorcían de odio hacia los invasores.

¿Tá seguro que se quere quedar, General? Si quere mejor nos devolvemos y lo llevo a Chihuahua a que lo fusilen en el mismo sitio onde fusilaron a Felipe Ángeles, oiga.

No, Coronel, hombre, no insistas, oyes. Arrímate más al pino pa’ poderme trepar a las ramas, ándale.

Obedeció Cleofas.

CUERVO EN MADROÑOSóstenes alcanzó una rama y se impulsó hacia arriba. Luego se sentó en la rama junto al tronco. —Ora dame mi machete por vida tuya, Cleofas.

Cleofas le entregó el machete. —¿Pero pos pa’ qué le va’servir, oiga? ¿Y que va’cer ay trepao? ¿Qué va’comer? Se va’morir de frío en la noche. Aquí cai candelillo todas las madrugadas. Mejor vámonos, ándele. Cualquier otra muerte es mejor que’sta, oiga.

HOMBRE CUERVO Y SU REFLEJOYa vete, Coronel Barraza. Vete y déjame aquí, esta es mi decisión. Aquí voy a confesarme con Dios yo solo. Ay a ver que me aconseja él, oyes. Acuérdate tamién cual es la ley de la sierra. Ora vete porque tu gente ya’destar con pendiente, ándale.

Secándose una lágrima con la manga de su chamarra, se fue alejando Cleofas. Eran más de dos kilómetros de víboras los que tenía que cruzar antes de comenzar a descender la meseta de la muerte.

CONTINUARÁ

__________________________

REMIGIO SOL 2013 ©

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4 comentarios el “LAS VÍBORAS PIRAÑAS

  1. En una película yo vi como metia las manos donde las víboras, es precioso estos recuerdo. Saludos me encanta

  2. espero la continuidad de esta historia…abrazos

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