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LA VETA DE LA ETERNIDAD

EL ÚLTIMO CRISTERO

CAPÍTULO DOCE

LA VETA DE LA ETERNIDAD

sabias-que-los-grillos-seLlegó Sóstenes a Minasanta y se sentó en la plaza. Cuando tuvo un grupo de niños y adultos a su alrededor, comenzó a decirles:

De los grillos y de los sapos, de eso les quiero hablar.SAPO AMERICANO American Toad Ellos son los seres vivientes más importantes de la Tierra. Son los sapos y los grillos los portadores del mensaje de Dios. El Creador les comunica a ellos cual es el futuro inmediato de nuestro planeta para que ellos pregonen al demás animalerío lo que va a pasar. Por eso los sapos y los grillos se agarran a cante y CENZONTLE GRIS 2216905884_a3b807a208_mcante por las noches. Los cenzontles, por su parte, cómo tienen el don de hablar todos los idiomas, son los encargados de traducir el mensaje de Dios a todas las demás criaturas.

* * *

HMBRE CARGANDI VÍVERES EN SU BURRO donkeyDespués de descansar un día, Sóstenes cargó sus triques y un costal de víveres en Plácido y salió de su cueva. El sendero serpenteaba el primer cerro entre nopales y huizaches, y al acercarse a la cumbre, entre peñascos gigantescos que parecían guardianes milenarios de la geografía del tiempo.

¿No te sientes cómo si hubiéranos llegao a la gloria, Plácido, eh?Vas a ver que en la Sierra de las Ánimas sí encontramos una veta de oro pa’ tener con qué contratar los abogaos, oyes.

SIERRA BELLADespués de descansar unas horas reanudaron su camino hacia una cumbre cuya lejanía la hacía parecer un espejismo azul. Se detenían cuando ya no podían más, luego continuaban. Al amanecer del tercer día se les acabó la vereda.

Pos ora’y dale pa’ onde Dios te de a entender, Plácido.

El burro ya estaba acostumbrado a hacer camino. Guiado por un sextoPEÑASCO GIGANTE sentido, siempre encontraba el rumbo más conveniente para seguir avanzando. Había tramos que hubieran hecho retroceder hasta a los chivos más audaces, pero no a Plácido. Y menos aún a su amo, que disfrutaba desafiando la muerte al filo de los desfiladeros más peligrosos.

¿No te’platicao que a veces oigo voces, Plácido?. Me pasa desde’l día que me agarré a topes con aquel borrego del Llano Del Diablo, oyes.

LA CUMBRE MÁS ALTALa tarde del cuarto día llegaron a la cumbre más alta de la sierra. Después de descargar las herramientas y el costal de los víveres, Sóstenes le quitó el fuste a Plácido y lo arreó a un manantial. Amo y asno saciaronBURRO BEBIENDO AGUA su sed al mismo tiempo en una tinaja donde se reflejaba un cielo tan azul que parecía artificial. Se puso enseguida el viejo a construir un jacal con varas y zacate. Ató las uniones con correas que hizo de una palma llamada Árbol De Josué, y con el último nudo se quedó dormido en la alfombra de tierra virgen de su palacio improvisado. Pasaron dos días sin que encontrara nada más que unas cuantas piedras de estaño en un arroyo. En su tercer día de búsqueda decidió explorar el terrero de una mina abandonada, aún sabiendo que ya muchos buscadores de estaño habían estado allí. Cuando iba subiendo la ladera le llamó la atención una pequeña grieta al pie de un peñasco en el cerro adyacente.

¡Esa es La Cueva Del Tepozán! —le gritó a Plácido—. ¡Es la cueva onde yo nací! ¡Iba mi madre cruzando la sierra cuando le dieron los dolores!

caves_carlsbad_24sfwCambió de rumbo y cruzó el arroyo. Después de escalar la distancia, llegó y se ayudó con las ramas del tepozán para alcanzar la entrada de la cueva. El aire era fresco adentro. No había marcas de herramientas en la cueva. No pudo evitar el sentimiento de culpa al comenzar a cavar aquí y allá con su talache. Salió y le gritó al burro: —¡Me siento cómo si estuviera descarapelando las paderes de un templo, Plácido!

¡Plácido! ¡Plácido! ¡Plácido! —le contestó el eco.

Continuó extrayendo muestras. Cuando encontraba algo interesanted075e8e7087be6439ce8746980e4b3b0 salía y lo examinaba con la ayuda del sol. Así pasó todo el día, hasta que su ayudante de fuego se fue para detrás de las montañas. Las últimas muestras que encontró parecían tener la textura del plasma y la transparencia del humo; se le escurrían de las manos como si tuvieran vida propia. Puso la extraña materia en el bolsillo de su chaqueta y regresó a su campamento. Ya que cenó, a la luz de la hoguera BRONSON SMILING SONRIENDOexaminó lo que había encontrado. La conclusión a la que llegó lo hizo echarse a temblar primero, y luego a reír a carcajadas que el eco de la cañada repetía: —¡Jaaaa, ja, ja! —corrió en busca del asno—. ¡Mira Plácido, mira! ¡Mira lo que me jallé! ¡Me jallé una veta de fantasmas!

CONTINUARÁ

REMIGIO SOL 2013 ©

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2 comentarios el “LA VETA DE LA ETERNIDAD

  1. estas cosas, ya sabes que me gustan, precioso besos

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