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EL VENDEFANTASMAS

EL ÚLTIMO CRISTERO

CAPÍTULO DIECISÉIS

EL VENDEFANTASMAS

CIELO OSCURO CON RAYOS - DARK SKY WITH RAYOSLlovía a cántaros. Un rayo había dejado el pueblo de Minasanta a oscuras. Serían las dos de la mañana cuando Sóstenes llegó con su costal a cuestas. Se le doblaban las corvasHOMBRE ABSTRACTO CARGADNO UN COSTAL - ABSTERACT MAN CARRYING A SACK mientras arrastraba los pies con el cuerpo chorreando agua en las hileras de piedras azules de la calle principal. Las veinte horas que llevaba de andar eran las mismas que tenía ya sin comer.

¡Vendo fantasmas!—gritaba —. ¿Quén quere comprar fantasmas?

El aguacero y el viento ahogaban fácilmente su voz.

¡Los doy baratos! —insistía, al borde del colapso—. ¿Quén quere comprar fantasmas?

Ea_Noche de lluvian una que otra ventana brillaba la luz de una vela.

Se detuvo en la puerta de la iglesia. Se santiguó y caminó hasta la ventana del cuarto donde dormía el cura y golpeó con los nudillos.

¡Ave María Purísima!—exclamó el sacerdote.

Soy yo, Padre Bernabé —le contestó Sóstenes—.

ANCIANO VIENDO POR LA VENTANA - Old-man-looking-out-window-415x277Válgame Dios mijo.  ¿Vienes a buscarme porque Plácido está moribundo y necesitas que le administre los Santos Óleos?

¡No, Padre! Ni Dios lo quera, oiga. Lo que pasa es que me jallé unos fantasmas en una veta y los quero vender.

¿Qué es lo que dices, hijo? ¿Estás en tu juicio, o andas borracho?

No, Padre. Usté sabe que yo nun’quecho mentiras. Aquí los traigo. Me los jallé en la sierra. ¿Quere velos, Padre? Los doy baratos.

030901-harris_richard-a_tramp_shining - CopyEl sacerdote —quien casi le doblaba la edad a los más viejos del pueblo— no estaba acostumbrado a estar despierto a esas horas.

—No, hijo. No es necesario que los vea —se burló para sí en silencio—. Déjame unos cuantos en el panteón para que asusten a los ladrones en la noche. 

Ta bien, Padre. ¿Y cómo cuántos quere, oiga?

Pues los que te alcance a comprar con la alcancía de Las Santas Ánimas, hijo. Entra a la capilla y tómala. Ábrela y cuenta el dinero.

Tá bien. Dios se lo pague, Padre, ¿tengá?

Dirigió Sóstenes sus pasos a la capilla y entró. Se acercó luego a la alcancía que no tenía candado y tenía unas letras que decían:

El que da da,  y con dios se verá. El que quita quita, y con el diablo se desquita.

Levantó la tapa y metió la mano. No había una sola moneda.

vault 1¡Este padrecito tan confianzudo todo el tiempo! Los mismos rateros que se roban los dientes de oro se vienen a robar la feria de las alcancías.

Desató la correa del costal y vació parte del contenido en el suelo. Después de repetir la operación en el atrio, obligó el viejo su arrastrar de pasos al cementerio en la noche - cemetery at nightcementerio. Una vez dentro, vació la mitad de lo que le quedaba sobre una lápida. Continuó su camino por las calles, en medio del aguacero y la oscuridad total.

CarryCamel_0¡Fantasmas! ¿Quén quere fantasmas?

Se detuvo en la cantina y tocó la puerta.

¡Dejen dormir, hombre, oigan! —protestó desde la cama el cantinero—. ¿Qué queren?

Ay te traigo unos fantasmas pa’ que te cuiden la cantina, Juancho. Me los jallé’n una veta de la sierra. Te los doy baratos.

Ora si se le jué la onda di’atiro al viejo —le comentó Juancho a su esposa.

Si —dijo ella—. A de ser l’edá y la soledá, oyes.

elizabeth-taylor-richard-burton-vallartaTá bien, Don. Ay déjenos unos —dijo Juancho—. Entre a la cantina por la puerta del corral; tá’bierta. Nomás que no tengo centavos, oiga. Pero llévese un medio garrafón de mezcal del gusano. Allí está debajo del mostrador, ¿tengá, Don?

Se le hundieron los pies al viejo en el estiércol del corral que la tormenta había convertido en un rayoverdadero pantano. Un rayo iluminó su patética figura agarrándose de las trancas para salir del lodo. Pudo por fin sacar los pies, pero los huaraches se le quedaron atorados.

Pos ay que se queden —dijo, y entró a la cantina. antigua-damajuana-5-litros_MLA-O-63665946_3449Tanteando aquí y allá, dio con el garrafón y se sirvió en un jarro un trago. Apuró el mezcal y sintió que el alma le volvía al cuerpo.

Metió la mano al saco y dejó un puñado de la materia sobre el mostrador. Salió luego por la puerta de enfrente.

No me vo’a meter otra vez en el soquete, oigan. Ay nos vemos cuando pase por aquí’echarmi’un trago, ¿tengán?

Descalzo, pero con más ánimo y energía, continuó suATLAS DE MÁRMOL BLANCO CON TAPARRABO DE ORO camino.

¡Fantasmas y mezcal! ¡Vendo fantasmas Zacatecanos y mezcal de Guajaca!

CONTINUARÁ

REMIGIO SOL 2013 ©

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