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LUNA DE PLATA Y CUERVO DE ORO

EL ÚLTIMO CRISTERO

CAPÍTULO DIECINUEVE

LUNA DE PLATA Y CUERVO DE ORO

Mercado 2Rosalía cruzó la calle al salir de la iglesia y caminó hacia el mercado y compró vegetales y fruta. Entró después en una tienda y compró ropa para Sóstenes. De ahí volvió a su casa cantando en voz baja.

Ya estaba la cocinera trabajando cuando la viuda llegó.

Buenos días le de Dios, Salustiana —le dijo Rosalía—. ¿Cómo amaneció?

freida-pinto-dev-patel-film4-summer-screen-11Pos bien, gracias a Dios, oiga —contestó una mujer que no debía tener más de veinte años—. Güenos días le de Dios a usté tamién, patrona. ¿Cómo pasó la noche?

Bien —contestó Rosalía—, pero la tormenta me mantuvo dando vueltas en la cama casi toda la noche.

¿Tá usté hablando de la tormenta con patas que’stá durmiendo en su cama?

¿Qué está usted insinuando, Salustiana?

La cocinera se echó a reír.

freida_pinto_nuova_musa_di_woody¡Ja, ja, ja! Pero no se enoje, oiga. Si nomás estoyhombre dormido bromiando. Ya sé que usté es incapaz di’acer algo indebido. Pero si hubiera visto el susto que me llevé cuando ollí qui’alguien roncaba en su cuarto. ¡Y luego que me asomo y veo al viejito acostao! ¡Casi me dio un ataque!

Era ahora Rosalía la que reía. Abrazó a Salustiana y le dijo:

adela_noriega (1)Perdóneme por no haberle avisado. Es que me tuve que ir temprano al pueblo. Le voy a dar el día de hoy libre porque quiero hablar de muchas cosas con Sóstenes. Además, lo quiero atender yo misma.

Acababa de irse Salustiana cuando alguien llamó a la puerta.

Carta para el General cuervo —le dijo el mensajero.

Served-up2Ya que estuvieron listos los chilaquiles, los chiles rellenos, y la canela, despertó a Sóstenes y acomodó la charola de plata con la comida en el pecho del viejo.

Coma, Sóstenes. Yo le voy a ayudar a detener la charola.

Léame por favor la carta de mi primo —le dijo Sóstenes.

Sin ocultar la satisfacción que le causaba la asignación, Rosalía abrió la carta:

bronson-charles-photo-charles-bronson-6202009Querido primo: tenemos buenas y malas noticias. Las buenas son que el acantilado bajó bufando con la tormenta que cayó en la sierra y la creciente se llevó el puente nuevo. No quedó piedra sobre piedra, mientras que el puente tolteca resistió como siempre impasible la avalancha de piedras y árboles que lo golpearon por más de cuatro horas. Las malas noticias son que ya llegaron unos ingenieros extranjeros con equipos de exploración muy modernos. Dicen que hay varias compañías interesadas en la explotación de La Sierra Del Sagrario. Ya están escogiendo el sitio donde dicen que van a construir un puente como el que hay en San Francisco California, pa’ poder entrar a la sierra con maquinaria pesada. Por ahora no hay pendiente porque dicen que les va a tomar varios años construir el puente, pero de todos modos tenemos que ir viendo cómo los paramos. Luego vamos a visitarte a Minasanta. Que los Dioses estén contigo, primo Sóstenes.

normal_The_Underdog48Sonrió el viejo y mientras continuaba devorando el almuerzo le contó a Rosalía a grandes rasgos todo lo que le había pasado. Cuando terminó Sóstenes de hablar, ella le contó lo de la promesa que había hecho.

No tema usté —le dijo él—. Arrímese pa, decirle al oído cómo podemos resolver el problema de la promesa hecha a su esposo. Va a ver como sí es posible que usté salga de mi cabeza y yo de la suya.

ADELITAAcercó su oído Rosalía al los labios de Sóstenes y poco a poco fue él dándole instrucciones.

Se agrandaron los ojos de Rosalía con las palabras de Sóstenes.

Pero ¿cómo se le ocurren estas cosas…?

La amo, Rosalía. La amo con todas las juerzas de mi alma. Que Dios le pague estas atenciones que tiene conmigo. Perdóneme que me quede otro rato en su casa. ¡Estoy todavía tan cansao! Y me siento tan feliz aquí… que no quisiera irme nunca…

Se le cayó la cuchara de la mano y por más que luchó contra el sueño se le cerraron los ojos.

Luego me levanto a buscar a Plácido —alcanzó a decir.

434900-Gold-CrowRecogió Rosalía la charola y se puso a lavar los utensilios que había usado. De pronto sonrió y buscó el paquete que contenía la ropa. En la espalda de la chaqueta delineó cuidadosamente con un lápiz la silueta de un cuervo. Tomó luego unas tijeras. Se enredó en la mano izquierda varios centímetros de su pelo y cortó. Trajo luego su costurero y se puso a bordar. Ahí estuvo todo el día. Cuando el sol comenzó a despedirse, la chaqueta tenía ya atrapado en la espalda un hermoso pájaro de magia dorada.

Me quedó un poco chueco —exclamó revisando su obra—. ¡Pero está bonito!

Se puso la chaqueta y se miró de espalda en el espejo de cuerpo entero que tenía en la sala.

¡Se ve precioso! Hasta me dan ganas de dejar la chaqueta para mí.

02-008Se quitó luego la prenda y la volvió a examinar cuidadosamente y de puntillas se acercó a Sóstenes con las tijeras en la mano. Con silenciosa suavidad cortó una madeja de hilos de plata de la melena del General Cuervo. Bordó luego la luna.

CONTINUARÁ

REMIGIO SOL 2013 ©

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