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EL MILAGRO DEL MAGUEY

EL ÚLTIMO CRISTERO

CAPÍTULO FINAL

EL MILAGRO DEL MAGUEY

OLYMPUS DIGITAL CAMERALa verdad era que Sóstenes no quería llegar a Minasanta porque no sabía cómo enfrentarse a Rosalía, pero finalmente sus pasos acabaron por irse ellos solos hacia allá.

Tocó la puerta, pero en cuanto oyó adentro los pasosLA CUEVA DEL CUERVO que se acercaban, echó a correr entre las sombras. Llegó a la cueva y pasó ahí la noche. Cuando despertó encontró en un rincón un costal empolvado. Contenía ropa nueva. También estaba la chamarra con el cuervo y la luna. Se fue Sóstenes al río y se bañó. Luego se puso su ropa nueva, incluyendo unas botas. La tejana negra se la encasquetó encima de un pañuelo anaranjado que se amarró en la cabeza. La chamarra con el bordado le quedó ajustadita al cuerpo. Y sin saber qué iba a decir se dirigió a la casa de Rosalía.

Desde la ventana del zaguán devisó Rosalía a Sóstenes que se acercaba.

¡Salustiana! ¡Salustiana! ¡Ahí viene él! ¿Qué hago?

Pos no sé, patrona. ¿Qué quere hacer usté, oiga?

ADELA NORIEGA PREOCUPADA¡Yo no lo quiero ver! —dijo Rosalía sollozando—. Cuando toque tú ábrele y dile que… dile… dile lo que quieras, pero yo no quiero hablar con él.

Llegó Sóstenes y llamó a la puerta suavemente con los nudillos. Nadie vino a abrir. Volvió a llamar, esta vez un poco más fuerte, pero el resultado fue el mismo. Se inclinó luego y agarró una piedra. Con ella golpeó la puerta varias veces. Esta vez si salió Salustiana.

FREIDA PINTO ABRIENDO LA PUERTA¿Pos qué trai, oiga? ¿Quere tumbar la puerta, o qué?

Dispénseme, Salustiana. Es que pensé que no me ollían, oiga. Quero ver a su patrona, por vida suya.

Doña Rosalía no está aquí, oiga. Se jué pa’ Mazamitla a ver a sus padres.

Y… ¿cuándo va’volver, oiga?

Pos no sé. Pero yo creo que se va a tardar bastante, oiga.CHARLES BRONSON EN BLANCO Y NEGRO CON TRAJE Y CORBATA

¿Quén se oye llorar adentro, Salustiana? ¿Es su patrona?

Naiden. Naiden tá llorando. Usté ya oye cosas, oiga. Mejor ya váyase porque yo tengo muncho quiacer.

Cabizbajo se alejó Sóstenes.

A la mañana siguiente volvió a llamar a la puerta.

Quiero hablar con Doña Rosalía —le dijo a Salustiana—. Yo sé que aquí’stá. La devisé sacando agua del pozo.

No, no era ella —afirmó Salustiana—. Ella se jué pa’ Jalisco. Ya le dije. Lo que pasa es que usté ya ve cosas, oiga.

Al día siguiente volvió a ir Sóstenes.

charles-bronson (1)Quiero ver a Rosalía. Necesito hablar con ella, Salustiana. Por vida sullita dígale que salga a verme. Es inútil que me diga que no’stá’quí. Yo sé que si’stá. Ayer en la tarde la vide cuando venía del rosario. La quise alcanzar, pero ella se echó a correr en cuanto me vido.

2008 Toronto International Film Festival - "Slumdog Millionaire" - Press ConferencePos fíjese que si está, pero ella no lo quere ver porque usté le hizo muncho daño. Váyase mejor con su burro. Mi patrona ya no lo quere a usté, oiga.

No sea malita, Salustiana. Usté métame’l hombro con su patrona. ¿No ve que yo no puedo vivir sin ella?

Tá bien— dijo Salustiana—. Voy a hablar con ella. Pero no le prometo nada —cerró la puerta y después de un rato, que a Sóstenes le pareció un siglo, volvió a abrir.

Que dice mi patrona que mejor se vaya. Que ella se casa con usté el día que’l maguey tenga tunas, oiga.

CHARLES BRONSON SONRIENDO CON PAÑUELO AZUL ALREDEDOR DE SU CUELLO¿Deveras?—exclamó Sóstenes con la alegría en los ojos—. ¿Deveras le dijo eso, Salustiana? Dios se lo pague, oiga. Esas palabras me hacen el hombre más feliz del mundo.

Pos sí, sí me dijo eso, ¿pero pos cuándo va’tener tunas el maguey, oiga?

Sóstenes ya no la oyó. Con el corazón a todo latir se alejó hacia su cueva.ADELÍSIMA NORIEGUÍSIMA

¡Ay, pobrecito!—exclamó Rosalía—. Me quiere tanto que no se ha dado cuenta de lo que le quise decir. Vaya mejor y explíquele, Salustiana.

freida-pinto-fotos-8719No, patrona. Déjelo que sufra pa’ que se le quite. Cuando se dé cuenta de lo que le dijimos se va a echar a llorar asina como llora usté por él.

Pero es que yo lo quiero, Salustiana. Yo lo amo. No quiero ya que sufra tanto.

Otro día temprano se dispuso Rosalía a ir a misa. Al salir de la casa casi se tropieza con Sóstenes. Sonrojada, feliz, y asustada, trató de hablar.

¿Qué… hace… us…usted aquí?

Vengo a que me cumpla lo que me mandó decir ayer.

¿Y qué es lo que le mandé decir?

Que cuando el maguey tuviera tunas usté se casaba conmigo.

Pues lo dije y lo sostengo —dijo ella, ya totalmente en control de sus emociones—. A poco piensa que ya se me olvidó que me dejó plantada en la iglesia.

Sóstenes cayó de rodillas ante ella.

HOMBRE ARRODILLADO FRENTE A UNA MUJER - SI;LUETAS¡Perdóneme, Rosalía! Perdóneme por todo. Por amarla también. Ni siquiera eso merezco. Menos aún que usted me ame a mí. ¡Perdóneme!

Rosalía lo tomó de las manos.

Levántese, Sóstenes. Levántese. Nunca se arrodille ante nadie. Ni siquiera ante mí que lo amo tanto. Yo no lo puedo perdonar ahora, necesito más tiempo. Cuando regrese de mi tierra hablaremos…

¿Entonces no me va a cumplir lo que dijo ayer? —insistió él—. Allí hay un maguey. ¡Mírelo!

Volteó Rosalía a mirar la planta que adornaba la esquina del barbecho y no pudo evitar echarse a reír. En la punta de cada penca había una tuna ensartada.

¿No trae de casualidad las manos espinadas? —le preguntó, echándose en sus brazos.

Si—le contestó él al oído—. Pero las espinas que me hacen llorar son las que traigo en el corazón por su culpa.

il_340x270.441070049_d06fDe la mano se fueron a la iglesia. El único desacuerdo que tuvieron fue que Rosalía pidió que les tocaran La Marcha Nupcial al entrar a la iglesia, y Sóstenes insistía en que la pieza fuera La Marcha de Zacatecas.

Richard+ClaydermanPues si quieren les toco mejor El Chubasco —sugirió el organista—. Ni para uno ni para el otro. Esa anda pegando orita.

¡Qué Chubasco ni que nada! —finalizó Rosalía—. Aquí se toca lo que yo diga. Y no le busquen porque ustedes los Zacatecanos no conocen a las mujeres de Jalisco. Ya me la hicieron una vez dejándome plantada por un burro. No le busquen porque van a saber de lo que es capaz una mujer de La Sierra Del Tigre —decía esto mientras amacizaba a Sóstenes del cinturón y lo retaba a los ojosRECIEN CASADOS EN SILUETA NEGRA CON CORAZON AZUL DE FONDO.

Al verla tan decidida Sóstenes ya no abrió la boca más que para contestar “sí” a la pregunta del Cura. Cuando iban saliendo de la iglesia llegó Salustiana corriendo y images (4)gritando:

¡Milagro! ¡Milagro, Doña Rosalía! ¡El maguey que’stá enfrente de su casa tenía unas tunas bien dulcezotas, oiga!

 FIN

 

REMIGIO SOL 2013 © 

CHARLES BRONSON

CHARLES BRONSON

ADELA NORIEGA

ADELA NORIEGA

FREIDA PINTO

FREIDA PINTO

EL BURRO PLÁCIDO

EL BURRO PLÁCIDO

 

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2 comentarios el “EL MILAGRO DEL MAGUEY

  1. Yo que ella mejor lo pateaba.

    • Hi, Ave, how are you?
      Rosalía es incapaz de patear a nadie. Menos va a patear al Último Cristero.
      Graciotas —como dicen los de Guerrero— por sus visitas y comentarios.

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