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SALUSTIANA Y CHENCHITO

EL CUERVO JÚNIOR

CAPÍTULO DOS

 

MICHAEL LANDON CON UN OJO CERRADOOyó Serafín los pasos que se acercaban y el corazón le empezó a latir apresuradamente. Quería abrir los ojos, pero temía que al hacerlo su amada no le diera el beso.CAROLINA RAMIREZ LA POLA

¿Pos qué está haciendo ahí con los ojos cerraos, mijo? —le preguntó Salustiana, saliendo de la casa con una bolsa de detergente en polvo en la mano.

Hubiera querido Serafín en ese momento convertirse en fantasma y desaparecer.

Ta…Ta…Taba pensando —tartamudeó.

¿Y en quién estaba pensando, mijo?

BOLSA DE DETERGENTE EN POLVOTratando de luchar contra el rubor que se apoderaba de su cara, Serafín trató de contestar, pero no encontró ninguna mentira que se atreviera a decirle a Salustiana, la mujer que él respetaba y quería como a una segunda madre.

Conociendo a su hija y a él, no le tomó más de un instante a la mujer sospechar todo lo que pasaba.

Pásele pa’ que se coma un taco, mijo—le dijo, tomándolo del hombro.

COCINA DE RANCHO DEL GRAN PINTOR CESAR CORZOFeliz de no tener que explicar nada, y de poder ver a su amor otra vez, Serafín la siguió hasta la cocina. Ahí se sentó en la única silla que había junto a una mesa que tenía tres patas y media —una piedra compensaba la mitad de la pata que se había quebrado— para que la mesa estuviera pareja.

FRIJOLES DE LA OLLA CON EPAZOTE Y AGUACATE EN CAZUELA DE BARROCon una cuchara de madera, Salustiana le sirvió a su invitado frijoles con queso y aguacate en una cazuela.

Échele unas tortillas a Serafín, mija —le ordenó a Petrita, quien ya estaba haciendo testales junto a la lumbre—. Pa’ que él vea qué es usté mujer de rancho.

Tá bien, Amá —contestó la bella aludida sin levantar la vista.

¡Inocencio! —gritó Salustiana en la puerta que daba al corral—. ¡Véngase a comer pa’ que le haga compañía a Sera, mijito!

DIBUJO DE HUCKLEBERY FINNJugando en la palma de su mano con un carrito sin ruedas ni color, entró a la cocina un niño de siete años.

Siéntese, mijo.

El niño obedeció y Salustiana le sirvió la misma combinación que a Serafín.

Me tengo que ir a seguir lavando. Atienda bien a estos hombres, mija —le ordenó a Petrita.

Tá bien, Amá —contestó ella.

TORTILLERA DEL EXTRAORDINARIO PINTOR SERGIO VIVEROSEn cuanto salió Salustiana, el silencio se apoderó de la cocina. Sólo se oía el cantar de las manos aplaudiendo las tortillas y los leves pasos de la princesa trayéndolas a la mesa. Serafín comía en silencio, sin despegar siquiera los ojos de la cazuela. Saboreaba como si fueran hostias sagradas los discos de maíz que su amada dejaba ceremoniosamente a su alcance. El pequeño Inocencio devoraba su porción sin atreverse a preguntar a que se debía tanta solemnidad.

Serafín comía despacito, despacito. Petrita entretenía las tortillas lo más que podía.

ALFALFA BUG HALL¿Y cuándo piensas jullirte con él, Petra? —explotó al fin el pequeño Inocencio.

¡Mire, Amá! —gritó aterrorizada Petrita—. ¡El Chenchito está diciendo tonterías!

¡Dile que se calle! —ordenó desde el lavadero Salustiana—. ¡Que si sigue dando lata voy a ir a dale sus nalgadas!

Volvieron la canción de las tortillas y los pasos de seda a reinar en el laberinto del amor y la curiosidad.

COMAL EN EL FUEGO CON SEIS TORTILLASChenchito acabó de comer, pero siguió sentado en su caja de madera disfrutando el rubor y el nerviosismo de los enamorados. En cuanto su hermana dejaba una tortilla en la mesa, él la agarraba y soplando para enfriarla un poco se la comía rápidamente. Cuando Petrita se dio cuenta de que Serafín no alcanzaba tortillas se esperó hasta tener un par y las puso en la mesa.

En el instante en que su hermana retiró las manos, Chenchito agarró las dos tortillas empalmadas, las hizo taco y se las empezó a comer.

MOLIENDO CHILE DE ARBOL EN MOLCAJETEFulminando a su pequeño hermano con la mirada, la joven cocinera volvió al comal sin decir nada. De una canastita que colgaba en la pared tomó diez chiles de árbol y discretamente los molió en un molcajete. Mezcló el polvo en un testal, hizo la tortilla, y la puso en el comal. La volteó después de unos instantes, y en cuanto se esponjó la tomó y la llevó a la mesa.

La Pola exitosa en escenografia vestuario y maquillajeEn eso entró Salustiana secándose las manos en el delantal.

¿Tá bien todo, mija?

Sss…Si, Amá.

Observó enseguida la madre las cazuelas en la mesa.

¿Ya,acabó de comer usté, mijo?—le preguntó a Chenchito.

Sí, Amá. ¿Me puedo ir a jugar?

No, mijito. Ay tese sentadito. No está bien que déjenos solos a los muchachos.

¿Por qué, Amá? —preguntó el pequeño.

Pos porque…—vaciló la respuesta Salustiana—. Porque asina se acostumbra en estas tierras, mijito. —se acercó luego a Serafín—. Acabe de comer, mijo —le dijo abrazándolo.

Tá bien, Doña Salustiana.

GENELIA D'SOUZA EN AZULEn cuanto salió Salustiana, tomó Serafín una pizca de sal del único utensilio de vidrio que había en la casa y la espolvoreó en la tortilla enchilada. Luego la hizo taco y, ante la mirada desesperada de Petrita, comenzó a llevársela a la boca.

CONTINUARÁ

REMIGIO SOL 2013 ©

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