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PERDIDA EN LA LÍNEA DIVISORIA

 

EL CUERVO JÚNIOR

CAPÍTULO SEIS

 

MAPA A LA LUZ DE LA LINTERNANo caminó mucho Petrita antes de perder el rastro de sus compañeros. Sacó de su mochila el mapa con las indicaciones y trató de entenderlo a la luz de su linterna, pero la verdad era que ella —por estar pensando en Serafín— no había puesto atención cuando Graciano les había explicado cómo leer las claves.

Siguió andando sin rumbo por donde el monte la dejaba avanzar. Detrás de las montañas comenzó a salir la luna cuando el murmullo del río se iba ya entrelazando con el silencio del llano. RESPLANDOR EN EL HORIZONTEUna luciérnaga fija en la distancia llamó la atención de la joven. Era apenas un puntito de luz que estaba demasiado bajo para ser una estrella. Se dirigió hacia él por no tener ninguna otra idea a donde dirigirse. Conforme avanzaba, la luz se iba haciendo más brillante. A veces el terreno por donde podía caminar hacía que la luz desapareciera de su visión, pero luego la volvía a encontrar y seguía hacia ella. La luna ya había recorrido más de la mitad del cielo cuando la fatiga tumbó a Petrita debajo de un álamo.

zodiacal-light-chileLa pequeña luciérnaga en el horizonte se había convertido en un resplandor que iluminaba la madrugada. El concierto de ruidos de la ciudad se confundía con el murmullo de un río.

Ya calentaba el sol cuando despertóGenelia Ramcharan Movie - BollywoodGo (9). Recogió su colchoneta y la puso en la mochila. Se puso las botas y comenzó a acercarse a la ciudad con la intención de buscar trabajo. Graciano les había dicho que en las ciudades había menos peligro de que la migra los agarrara.

MADONNA¿Qué andar haciendo usted por aquí, señorita? —le preguntó desde la primera casa una mujer.

Ando… buscando trabajo, oiga.

Te va a agarrar la migra, muchacha —agregó la mujer—. Ellos andar mucho por aquí.

Se estremeció Petrita.

Y… ¿no sabe usté ónde no hay mucha migra, oiga? Yo he oído que hay partes onde no andan tanto.

Si ser cierto. Hay lugares donde la migra sí deja trabajar a los mojados.

¿Ónde hay una de esas partes, oiga?

En la orilla sur de la ciudad —dijo la mujer, señalando hacia el río—. Allá nunca van ellos. Debes cruzar el río, pero no te acerques al puente porque te agarran. Cruza por otra parte.

Petrita le dio las gracias y se alejó escondiéndose aquí y allá EL RIO BRAVOentre los breñales de la orilla de la ciudad. Conforme avanzaba se dio cuenta que no iba a serle tan fácil seguir las instrucciones de la mujer. Tenía que encontrar un punto para cruzar. Después de dejar atrás las últimas casas, llegó a la orilla del río y se quedó quieta por largo rato, fascinada con la fuerza y el rugido de la corriente que la separaba de su objetivo. Se fue andando río arriba, buscando algún punto donde el terreno no estuviera tan inclinado para que el agua no llevara tanta fuerza. Caminó varias horas. Cuando había algún rancho en su camino lo bordeaba por miedo a que la denunciaron con la migra. Luego volvía a la margen del río y seguía avanzando. Ya con el sol bajando se sentó a descansar en la arena de la rivera. pies_en_aguaSe quitó las botas y los calcetines y metió los pies en el agua. Abrió luego su mochila y buscó lo que le quedaba de comida. Buscó y buscó y volvió a buscar. Vació en el suelo todo el contenido de la7th Interim Items for Backpack mochila —con las zapatillas anaranjadas incluidas— pero no calçado laranjaencontró las latas de vegetales ni la leche en polvo. Se echó a llorar cuando se dio cuenta que había dejado la comida en el último lugar en que había descansado. La certeza de que no tenía comida aumentó aún más su hambre. Se volvió a poner la botas y siguió caminando. Una rama le metió una zancadilla y cayó de bruces en la arena. Se caía continuamente y cada vez le costaba más trabajo levantarse. Ya no podía pensar. Seguía avanzando con los ojos entrecerrados ya sin saber para qué. Se le enredaron los pies en una soga. Aprovechó que estaba en el suelo para quitarse las botas porque ya no las aguantaba. Cuando se levantó vio la CANOA ABANDONADAcanoa abandonada. La esperanza la hizo recordar que quería cruzar el río. Como una autómata sacó la canoa y se subió en ella. No sabía remar, pero el río en esa parte tenía una anchura que casi parecía una laguna. Cruzó al otro lado casi en línea recta. Se bajó de la canoa y la dejó en la corriente. Comenzó a andar descalza río abajo. Buscaba la ciudad en el horizonte, pero la distancia contenía sólo llanos y lomas. Con los pies sangrando, la vista nublada, y la mente un remolino de Entrada al pueblo viejo de Belchiteimágenes incomprensibles, Petrita chocó de pronto con una pared de piedra. Tanteando la superficie con la manos encontró un arco sin puerta. Alzó los ojos y leyó el letrero:

“ENTRADA A LA DIMENSIÓN CEBÚ”

JOROBADITOS COMO TÚ

Silhouette_by_Welshie16

Woman touching frosted glass uid 10

______________________________________________________________

CONTINUARÁ

REMIGIO SOL 2013 ©

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4 comentarios el “PERDIDA EN LA LÍNEA DIVISORIA

  1. Muy emocionante, mucho suspenso y nos metes de lleno a la cabeza y personalidad de Petrita. Te felicito.

  2. Gracias por abrirte y compartir tus experiencias ,
    Un abrazo

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