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LA DIMENSIÓN CEBÚ

EL CUERVO JÚNIOR

CAPÍTULO SIETE

Woman-prayingPetrita entró por el arco y continuó andando hasta que cayó de rodillas en la arena y ya no se pudo levantar. La despertaron los pasos que se acercaban. Miró un hombre jorobado que se acercaba cabestreando un toro cebú.

Buenos días le dé Dios, señor —le saludó ella—. ¿No sabe si hay trabajo por aquí?

EL JOROBADO LOTERIA MEXICANAPos buscando yo creo que sí, huerca. Pero tú te ves muy morra todavía, mondada.

Sonrió Petrita, y su sonrisa llenó de luz su propio corazón.

Pos yo no sé qué quiere decir güerca, ni morra, ni mondada, oiga.

Yo trabajo en el rancho de los indios Cebúes que está por allí, más pa’llá de lo que se considera más pa’cá —dijo el hombre—. Le puedes ayudar a la patrona aunque sea mientras te alivianas.

* * *

Presumido_San_30mEl rancho era pequeño. Sólo la casa principal y dos graneros. Lo que sí había mucho eran corrales bordeando toda la propiedad. En todos había ganado Cebú.

Yo me llamo Búfalo Pony —dijo el viejito jorobado que recibió a Petrita—. Te voy a presentar con mi patrona. Ella se llama Doble Tortuga. Somos indios Cebúes.

ANCIANA DE PORCELANA EN MECEDORASentada en su mecedora estaba una anciana diminuta y de ojos vivarachos. También estaba jorobada.

Pásale, Búfalo Pony —su voz parecía tener eco—. Pásale y preséntame a tu acompañante.

Se acercó Petrita y le tendió su mano a la anciana.

Me llamo…

Yo sé cómo te llamas —la interrumpió la anciana—. Tú eres Flor En Un Sueño. Ese es tu nombre indio. Te he estado esperando por mucho tiempo para que me ayudes a limpiar mi casa porque ya me voy a morir y quiero que todo quede limpio.

Pero… es que yo…—balbució Petrita.

Tú te llamas Flor En Un Sueño —dijo el viejito.

SARA GARCIASi, Princesa tepehuana —dijo la anciana—. Eres India como nosotros y te llamas Flor En Un Sueño. Ponte a lavar los trastes, y ya que acabes sacudes todo y barres el piso. Después trapeas los pisos y riegas las macetas que están en el patio. Debes darte prisa porque yo me voy a morir en la madrugada. Ya no tardan en empezar a llegar los enemigos míos que invité a mi funeral.

Pero, oiga… Doña…—trató de protestar Petrita—. Doña… Doble Tortuga. Yo me llamo Petra Gatuño a sus órdenes. Yo…

Tú te pones a trabajar enseguida, Flor En Un Sueño —dijo el viejito. Aquí en La Dimensión Cebú todos tenemos que obedecer a Doble Tortuga.

dirty-dishesSin comprender lo que pasaba, Petrita entró a la cocina y se puso a lavar la montaña de platos y vasos que había encima de una mesa. Luego siguió con un canasto de cubiertos, y ya que terminó siguió con las ollas cuyo número era tal que ocupaba la mitad de la cocina. Ya que lavó todo fue a hablar con la ancianita.

Oiga, Doña Doble Tortuga. ¿No podría yo comer algo?

bag_burlap-largePues aquí en este costal tengo mucha fruta, pan, y botellas de leche —contestó la ancianita señalando un saco—. Pero no puedes comer de él hasta que intercambies conmigo algo que a mí me guste por algo similar.

Pos… es que yo ando muy lejos de mi casa, oiga. No tengo nada que le pueda gustar. Pero no sea mala.

Doble Tortuga no es mala —dijo el viejito—. Lo que pasa es que aquí en La Dimensión Cebú tenemos leyes diferentes. ¿Por qué no sacas todo lo que traes en tu mochila?

Corrió Petrita a traer su mochila de la cocina. Recorrió el cierre y sacó un espejo.

No me gusta—dijo Doble Tortuga.

Metió de nuevo la mano Petrita a la mochila y sacó un cepillo para el pelo.

No me gusta, Flor En Un Sueño.

Sacó entonces Petrita la cantimplora y el encendedor.

No me gustan —afirmó la ancianita.

Genelia_D_Souza_33011Las lágrimas comenzaron a rodar por las mejillas de Petrita—. Pos es que a usté no le gusta nada de lo que yo traigo. Me voy a morir de hambre.

¿Por qué no vacías todo lo que traes en la mochila, Flor En Un Sueño? —intervino el viejito—.

Sin mucha esperanza, vació Petrita en el suelo lo que quedaba en la mochila. Junto con el mapa, el cuchillo de monte, la brújula, la linterna, y los binoculares, aparecieron las zapatillas.

ZAPATILLAS ANARNJADAS¡Esas sí me gustan! —exclamó la ancianita—. ¡Las zapatillas anaranjadas sí me gustan!

Sin esperar más, Petrita corrió al costal de la comida y sacó lo primero que agarró. Era un pastel de manzana. Ya se lo llevaba a la boca cuando la interrumpieron.

¡Espera!—gritaron los dos ancianos al mismo tiempo.

—Todavía tengo yo que darte algo similar—dijo la ancianita.

Pos deme lo que sea —dijo Petrita.

Tiene que ser algo similar —dijo el viejito.

Sí —dijo la anciana—. Tiene que ser algo similar. ¿Te gustan mis sandalias, Flor En Un Sueño?

Sí, sí me gustan —dijo Petrita mordiendo el pastel.

cacle-huaracheTómalas, Flor En Un Sueño —dijo Doble Tortuga—. Ponlas en tu mochila y úsalas cuando las necesites.

Tomó Petrita el par de sandalias y las puso en su mochila junto con el resto de sus cosas. Luego continuó comiendo.

Ya que llenes —dijo la ancianita—, te vas a seguir trabajando. Recuerda que me voy a morir en la madrugada.

genelia-d039souza-sweet-smile-pic (1)Usté no se va a morir —le dijo Petrita dándole un abrazo—. Pero yo voy a hacer todo el trabajo que me dijo, y más si usté quiere.

CONTINUARÁ

REMIGIO SOL 2013 ©

imponenete toro cebÚIGOR Y ESMARALDA

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