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UN DIAMANTE EN EL DESIERTO

anthony-quinn-arabia1¡Desfallezco de hambre¡ —clamaba Demetrio—. ¡Tres días ha que no yanto ni migajas en este árido desierto¡ ¡Por favor, Dios Altísimo, envía un ángel a socorrerme!

PETER OTOOLEToma este pan —le dijo un ángel emergiendo de las dunas—. Con sus nutrientes podrás resistir hasta que llegues al siguiente oasis.

¿Pa…pa… pan? —balbuceó Demetrio aferrando el milagro.

El ser alado desapareció.

Pues dientes a la obra —se dijo Demetrio temblando de emoción.

BANDERAS ANTONIO BLACK GOLD¡Espera, compadre! —brotó el Diablo de una nube de arena—. Te cambio ese pan tan pequeño que te dio el ángel por este enorme diamante.

¿U… un diamante…? —balbuceó Demetrio.

giantdiamondYes, my friend, yes —contestole Belcebú—. ¡Míralo, mira su tamaño y destello!

Pero yo sucumbo de hambre… —protestó Demetrio.

Ne sois pas stupide, compadre —respondió el Chamuco—. Puedes vender la gema y comprar toneladas de manjares.

¿To… toneladas…? —balbuceó Demetrio.

Ja, sí, mein Freund —afirmó Satanás—. Con el dinero que obtengas por el diamante vas a tener mujeres, coches, viajes… todo lo que anhele tu corazón.

MUJER EN LA NIEBLAbatman66-anthony-quinnMu… mujeres…? —balbuceó Demetrio—. Es… está bien… toma tu pan y dame mi diamante.

Pata de Cabra desapareció llevándose el pan sagrado.

Poseo una una piedra preciosa que vale millones de euros —expresó Demetrio—, pero estoy más hambriento que antes. ¡Por favor, Dios Altísimo, envía un ángel a socorrerme!

220px-Peter_OToole_in_Lawrence_of_ArabiaMe parece que ya habíamos resuelto tu problema —le dijo el ángel emergiendo de las dunas.

Ah… sí… mira —respondió Demetrio—, es que una hiena me atacó; luché con ella y la hice huir, pero se llevó mi pan.

¡La hiena que se llevó tu pan fue tu ambición¡ —replicó el ángel—. ¡Y la que te ataca en este instante es la mentira!

ANTONIO QUINN ARABE DE NEGROBu… bueno… yo… —sonrió Demetrio—. Es que Lucifer me hizo tonto, pero estoy sinceramente arrepentido.

Si es que lo estás —replicó el ángel—, cámbiame tu diamante por este otro pan.

¿Estás loco? —replicó Demetrio—. ¿Cómo crees que te voy a cambiar mi joya que vale una fortuna por un miserable pan?

El ser alado desapareció.

calavera desdentadaDemetrio siguió andando. Posiblemente su última tontería fue tratar de comerse el diamante, porque los gambusinos que encontraron el esqueleto años después —entre ellos Remigio Sol— afirman que la calavera no tenía dientes.

REMIGIO SOL 2016 ©

antonio quinnantonio-banderas-300lordjim

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