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La Fruta Milagrosa

TAXI 18Visalia_Logoyellow-taxicab

CHOFER: Eustaquio Arellano

CIUDAD: Visalia California

bad_week¿Qué otra cosa podría salirle mal al Veinticuatro? El Lunes lo había abandonado su esposa. El Martes le había llegado del banco la orden de desalojo de su casa. El Miércoles le había diagnosticado “su” doctor principios de diabetes. El Jueves le habían acreditado una infracción de trecientos dólares por llevarse una luz roja. El viernes había caído enferma de gravedad su madre adoptiva, la única persona que él consideraba su amiga.

Y hoy Sábado, el cliente que había transportado a la ciudad de Modesto en un raite de docientos dólares se había echado a correr sin pagarle.

3436370491_cb6fb5f3bc_z‘Solo falta que se me ponche una llanta’ —iba pensando. Y más tardó él en pensarlo que la llanta en tronar. Oyó el ¡FLAT! y sintió que el coche se descontrolaba. Fue frenando y se detuvo en una parte en que el camino se enanchaba para que los turistas pudieran estacionarse a tomar fotos. Marcó en su celular el número de la central.

Sí, Veinticuatro —le contestó la despachadora.

Estoy frente al Rancho San Mateo. Se me ponchó una llanta.

¿Y por qué no la cambia, Veinticuatro?

Es que le presté mi extra a la Catorce. Ella la trae en la cajuela de su taxi.

¿Y por qué no le llama a ella?

Es que a ella le cortaron el servicio de su celular por “exceso de pago”.

receptionist1Está bien, Veinticuatro. Ahora le llamo por el radio a la Catorce para que le lleve la llanta. Va a tener que esperar porque ella está ahora yendo al aeropuerto, pero en cuanto quede libre se la lleva, ¿okey? Le va a tomar aproximadamente una hora.

‘Una hora’ —pensó Eustaquio—. ‘¿Y qué voy a hacer aquí, en medio de ninguna parte en una hora?’.

Esculcó todos sus bolsillos buscando un cigarrillo, pero no encontró ninguno. Abrió la guantera y buscó ahí, pero todo fue en vano. ¡Maldita sea! —Gritó—. ¡Esto sí que es lo peor de todo lo que me ha pasado! Necesito un cigarro! ¡Necesito la nicotina en mi sangre!

images (1)Echó a andar por la carretera buscando una colilla en el pavimento, pero no tuvo suerte. Vio que en un claro junto al camino había señales de que alguien había acampado recientemente. Llegó corriendo al sitio, pero había basura de toda, menos colillas de cigarro.

¡No puede ser! —gritó. ¡Solo falta que salga un zorrillo y me orine!

0194-zorrino-en-japones-300x239Más tardó en gritarlo que un zorrillo en aparecer entre unos arbustos. Salió disparado el Veinticuatro hacia la dirección contraria y corrió por la arena de un arroyo hasta que se quedó sin aliento.

¿Te puedo ayudar? —le preguntó un anciano guardabosques que emergió de la espesura.

Ah… sí, claro que sí me puede ayudar. Deme por favor un cigarrillo.

Lo siento, no fumo. Pero te puedo dar algo que te quite el vicio del tabaco.

¡No, señor! Yo lo que necesito es un cigarro, no ayuda psicológica. Por favor consígame con sus compañeros aunque sea una colilla.

Sígueme —le dijo el anciano guardabosques. Si después de probar el remedio que te voy a dar todavía quieres fumar, te voy a regalar todos los cigarrillos que hemos confiscado en el bosque.

ÁRBOL FRUTAL ALTO Y FRONDOSOTres curvas del arroyo adelante se detuvo el anciano bajo un árbol altísimo y de tupido follaje.

Toma —le dijo dándole una bolsa de yute—, sube a las ramas más altas y6667d8d1aec9c6f02727c7bf583e616dcat-double-wine-bottle-jute-bags-tot60-gallery-1 llena con fruta este morral. Cuando bajes tendrás todos los cigarrillos que tenemos en el almacén.

Pero… no entiendo. ¿Para qué subir hasta arriba si en las ramas que llegan al suelo hay tantos frutos maduros?

Los mejores frutos son los que están en lo más alto. —replicó el guardabosques. Tienen propiedades milagrosas.

Pues yo no creo en Dios ni en los milagros. Todos los frutos del mismo árbol tienen que ser iguales. Además, este árbol es muy alto; podría ser peligroso… no he escalado un tronco ni una rama desde que era niño…

Sin dejar de poner peros, con respetable agilidad empezó a escalar Eustaquio el árbol. La corteza comenzó a lacerarle las palmas. Al alcanzar la copa estuvo a punto de caer, pero se afianzó de una rama y comenzó a llenar la bolsa con la hermosa fruta. Ya que estuvo llena, descendió.

ANCIANO EN EL BOSQUE¿Y cuánto me va a costar la bolsa llena? —le preguntó al anciano, mientras mordía con gran satisfacción uno de los frutos.

No te puedes llevar la fruta porque es para aquellos visitantes que no pueden escalar el árbol. Tu premio es el acordado: vamos al almacén para darte los cigarrillos.

Eustaquio se quedó absorto unos instantes.

Ah… bueno, no creo que tengan de mi marca. Mejor dígame cómo regresar a mi taxi. No sé, me siento como si fuera otra persona… algo extraño me ha pasado…

Sígueme —le dijo el anciano.

p_Three_Women_of_America_ezg_1Al salir de la espesura en el arroyo, divisó Eustaquio su taxi y aceleró el paso. Frente a él estaban cambiando el neumático tres mujeres. Una era Destiny la Catorce. Otra era Consuelo su esposa. Y la tercera era Esperanza, la mujer que lo había criado desde que quedó huérfano.

REMIGIO SOL 2013 ©
Meditando1 (1)
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